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LUNA (capitulo 1º)





Entré en el restaurante, parecía como cualquier otro, un sitio normal y tranquilo.
Abrí la puerta, un aroma agradable me envolvió. Olía a pan recién hecho. Había varias personas comiendo en mesas de cuatro y de dos comensales. Me acerqué a la barra del bar, a mí lado había un taburete alto. Me senté en él y cogí uno de los menús que había allí, expuesto en un pie de metal.
Mientras leía lo que iba a comer, note que alguien me miraba. Levanté la vista del papel y miré a quién me miraba.

-        Buenos días.- me dijo el camarero.
-        Buenos días.- le dije mirando sus ojos color café.
-        Cuando decida lo que va a tomar, me lo hace saber.- sonrío.
-        Sí, claro.- aparté la mirada de esos ojos profundos.

Volví a mirar el menú.
“Vamos a ver”- pensé- “Parece que los filetes de pollo tienen buena pinta”- me dije.

Deje el papel en la barra, después miré al camarero. Él parecía saber que ya había decidido lo que quería comer.
Se acercó a mí con una sonrisa.
-        ¿Qué va a tomar?- preguntó.
-        Filetes de pollo y de beber refresco de limón, por favor.- respondí con decisión.
-        Enseguida se lo sirvo.- sacó de debajo de la barra unas patatas fritas y una salsa.- es un aperitivo de la casa.
-        Gracias.-sonreí.
-        ¿Por qué no se sienta a una mesa?- sugirió.- estará más cómoda.
-        Sí, creo que lleva razón.- vi una mesa vacía al fondo.
-        Siéntese yo le llevo esto.- me dijo cogiendo el plato y la salsa.

Después de sentarme, él dejo en la mesa el aperitivo. Volvió al poco rato y puso el cubierto y un vaso lleno de limón.

-        Gracias - le dije.
-        No me las de.- volvió a sonreír.

El restaurante se fue llenando poco a poco.
Después de comer llamé al camarero para pagar mi comida. Estaba un poco liada, la moneda extranjera aún no la dominada bien.
Después de pagar ayudada de nuevo por el camarero, el cual fue muy amable, salí del restaurante.
El ambiente en Argentina era como festivo, mucho colorido...  música.
Cómo llegué allí, ahora lo contaré...

CAPITULO 1

Mí vida es un poco complicada, aunque nunca fue mí intención, parece que siempre se lían las cosas que están a mí alrededor.
Hace cinco años que terminé la carrerea de enfermería. En el primer hospital que empecé a trabajar todo iba muy bien hasta que conocí a Pedro; él era uno de los médicos de mí planta, por entonces yo estaba en medicina general.
Durante el primer año todo fue de maravilla.
Debo decir, que mi estilo de vida y de pensar es gótico, al igual que mí manera de ver la vida.
Esa rareza la oculto, sería como ser diferente a los demás, me oculto detrás de una imagen, que en realidad, no tiene nada que ver conmigo.
Mí pareja por entonces decía que me entendía, pero siempre mintió, nunca estuvo de acuerdo con mi mundo oculto. De ello, me enteré poco después de lo ocurrido, que les contaré ahora.
Como mujer que soy, me gusta ir bonita, sobre todo con la ropa que más me gusta, procuro llevar mi melena bien cuidada, y siempre, de alguna manera, llevar algo de cuero junto a mí piel.
Ese día, 28 de diciembre, salía de trabajar en el hospital, terminaba mí turno, eran las once de la noche cuando salía por la puerta de urgencias.
Como no tengo coche, fui a coger el autobús que salía  el último a las 23:30 de la noche, si perdía ese me tocaba coger el autobús nocturno y no me gustaba, por el echo de que daba mucha vuelta y llegaba muy tarde a mí casa.
Para llegar hasta la parada del autobús, tengo que pasar por los contenedores de basura del hospital.
Todo ocurrió muy deprisa, en cuestión de segundos, me vi aplastada contra la pared y una gran mano me tapaba la boca.
Intenté zafarme de aquel tipo, pero era tres veces más grande que yo. Golpeó mí cabeza contra la pared y me tiró al suelo.
Sólo sabía darme golpes y puñetazos, patadas y bofetones, entre insultos degradantes. Y después la violación, no sólo una vez, sino varias. Fue lo más doloroso que a una mujer le puede ocurrir. Cuando acabó conmigo, me dejó al lado de unos de los coches aparcados cerca de la puerta de urgencias del hospital. Sólo recuerdo en último golpe en mí pobre cabeza, al caer de nuevo contra el suelo. Alguien me vio y dio aviso al hospital. Nunca supe quién fue él o la que me socorrió, me lo contaron mis padres, cuando desperté. Estuve tres días en coma; el segundo día, mí corazón se paró y me reanimaron con electroshock. Mis pobres padres, Pedro y los médicos, saben lo que me sucedió.
Dos meses después, Pedro, me exigió que volviera a ser la mujer que era con él, quería volver a tener sexo conmigo, algo a lo que yo me negaba. En mis circunstancias, y después de lo ocurrido, para el psicólogo era normal mi comportamiento. Me dijo que mí pareja debía darme tiempo, debía ayudarme a curar mis heridas físicas y mentales, heridas que por mucho que yo quiera, sé que nunca podré olvidar del todo, ya que fue muy doloroso.
Pero Pedro no lo veía igual que yo, discutimos y se marchó.
"¡Ahí te quedas con tu manera de vivir y tu tozudez, no estoy dispuesto a aguantar a una mujer que sólo sabe recordar lo malo!" Dijo de manera muy cruel.

Me quedé sola, mejor así, su compañía era agobiante, más que nada por su falta de comprensión.
Un mes después descubrí, el por qué, de su manera de ser conmigo, se debía a que tenía una amante. Me da risa sólo recordarlo, aunque parezca raro lo agradezco. Es la manera más sencilla de hacer que una mujer retenga odio, un odio intenso hacia todo lo que lleve calzoncillos y se haga llamar hombre.
Esto me sirvió para entrar más en mí mundo, bueno más bien en mí inframundo. Querer sólo la oscuridad y envolverme en ella, así me sentía segura y protegida. No más amor, se acabó, finito.
Me encontraba bien en mí mundo. Hasta que llegó el día del juicio contra mí agresor. Tuve que recordar todo lo ocurrido de nuevo, era necesario. Es más, no sabía lo fuerte que me había hecho hasta ese día.
Le condenaron a seis años, de los cuales sólo cumpliría dos por buen comportamiento. La justicia, ya ven deja mucho que desear.
Se terminó mí contrato en el hospital y me quedé en el paro. Por mediación de una amiga, me enteré que en Argentina necesitaban enfermeras para trabajar en hospitales. Me informé y decidí cambiar mí vida. Nunca imagine que la iba a cambiar tanto.
Dado a mí currículum, era apta para trabajar en domicilio con personas dependientes y con problemas de salud graves o en un hospital.

Nunca me imaginé trabajando fuera de España, pero allí estaba.

Escogí aquella ciudad, porque estaba lo suficientemente lejos, de todo lo que me rodeaba. A la agencia que contraté le resultó muy difícil encontrarme trabajo aquí, pero después de dos meses me llamaron diciendo que había una vacante.
Sin pensarlo, recogí el billete de avión, me despedí de mis hermanos y mis padres. Para mis hermanos fue una sorpresa, mis padres ya lo sabían. Además, tan sólo será por un año, no es mucho tiempo.
Ahora trabajo en un hospital pequeño, no hay mucho ajetreo.
Vivo en una casita de alquiler, la clásica con adornos y cosas así. Es acogedora y cálida, me gusta mucho.
Me comunico con mí familia por teléfono o por e-mail. Les echo de menos, claro está, pero el tiempo pasa deprisa... por lo menos para algunas cosas.
OSCURA FORASTERA










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¿Los vampiros necesitan invitación para entrar en una casa?



¿Los vampiros pueden entrar en tu casa sin ser invitados?

Por lo que yo conozco, un vampiro necesita ser invitado por un mortal para poder entrar en una casa privada. Algunos dicen que solo el dueño puede hacerlo, otros dicen que cualquier humano. Una vez que ha entrado, puedes retirarle la invitación y deberá irse de tu hogar.
En ocasiones, no sabes que estás invitando a alguien,que nunca entraría en tu casa, porque no dices una frase en la que se incluyan las palabras “te invito a entrar” sino que utilizas otras, puede ser por ejemplo, “no te quedes en la puerta”.

No necesitan invitación para entrar en bares, hoteles… es decir, lugares públicos. Tampoco si el dueño de la casa ha muerto. Y mucho menos, si el dueño es un vampiro.

Si alguien tiene más datos sobre este tema, ya sabéis donde tenéis que dejar un mensaje ;)

La imagen es de una escena de la película Salem´s Lot, basado en el libro de Stephen King (otro día os cuento de qué va)





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Vampiros en... Expediente X



En este blog hablamos de series, libros, películas… que tratan solo de vampiros. Pero también existen series en las que en alguno de sus capítulos, son los protagonistas. Así que aquí os traigo otra sección, un lugar donde reuniré las escenas de vampiros, aunque no sean los protagonistas absolutos.

El privilegio de ser los primeros en aparecer por aquí, son los vampiros que han salido en Expediente X.







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Penanggal



Hoy os hablaré sobre un vampiro malayo (Malasia, sureste asiático) que se representa como una cabeza de mujer con losintestinos colgando… tiene que ser realmente desagradable encontrarse con este ser.

Hay varias leyendas, aquí os hago un pequeño resumen de alguna de ellas:

1.- Penanggal es una hermosa mujer, ya sea joven o anciana, que obtiene su belleza por magia negra y esta se vuelve contra ella.

2.- Una bella mujer estaba dándose un baño en una bañera en la que se había almacenado vinagre. Mientras estaba en un estado de relajación total, entró un hombre, lo cual la sobresaltó, y al girar la cabeza, lo hizo con tanta fuerza que se desprendió de su cuerpo y se llevó consigo parte de sus entrañas. Se enfureció tanto que voló sobre el hombre y le ahogó en la bañera. Por eso se dice, que cuando vuela deja un rastro de olor a vinagre.

3.-Otra versión es que una sacerdotisa hizo un pacto con el demonio, para obtener poderes sobrenaturales. Dicen que ella rompió su pacto porque no estuvo 40 días sin comer carne, por ello, recibió una maldición en la que fue convertida en un ser que bebe sangre. Pero no solo eso, sino que solo utilizará su cabeza y sus entrañas para moverse, y cada vez que regrese a su casa, guarda sus intestinos en vinagre para que encojan y puedan entrar de nuevo en su cuerpo.

Como la mayoría de estos seres, tiene preferencias a la hora de alimentarse. Sus gustos son mujeres embarazadas y niños recién nacidos. Espera en los techos de las casa de las mujeres que están de parto, para poder alimentarse de su sangre.

Si te encuentras con una, no se te ocurra tocarlo, porque el simple hecho de tocar sus entrañas, te provoca una grave enfermedad.

Para protegerse de este ser, hay que esparcir tanto por el suelo, como poner en las ventanas, las espinas de una planta llamada Mengkuang que daña a los órganos expuestos del Penanggal.
Las casas malayas están construidas sobre zancos, así que hay espacio entre el suelo de la casa y el de la tierra, por ahí podría colarse el vampiro. Por ello, una forma de protegerse es plantar ananás, o lo que es lo mismo, piña. Esta fruta espinosa evita la entrada en la casa.
La mujer embarazada deberá domir con unas tijeras bajo la almohada, ya que esto les asusta.

Una vez que la Penanggal deja su cuerpo para buscar a su presa, puede ser destruida totalmente si se tiran trozos de cristal en la cavidad vacía de su cuello, esto afectaría a sus órganos internos cuando volviera a pegar la cabeza al cuerpo.

Otra forma es bendecir el cuerpo y luego destruirlo por medio de la cremación.

He encontrado una página (pincha aquí) donde hay información y varias imágenes de este ser, desde dibujos, pasando por carteles de películas, hasta un muñeco de lego. 




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Los primeros tiempos



Sueño los primeros tiempos
de la más larga memoria.
Canto los primeros tiempos
de todos más viejo Padre.
Canto los primeros tiempos
y el claro amanecer de toda la Oscuridad.

En Nod, donde la luz
del Paraíso alumbra
el azabache nocturno.
Y gotas de nuestros padres
mojan y ablandan el suelo.

De nos, todos y cada uno,
decidimos poder como
quisiéramos vivir y
coger nuestros alimentos
de las entrañas de la tierra.

Yo, primogénito Caín,
Con útiles puntiagudos.
Planté semillas oscuras,
las regué dentro de la tierra,
las cuidé, las vi crecer.

Él, segundogénito Abel,
cuidó de los animales,
ayudó en sus sangrientos
partos, los alimentó,
y también los vio crecer.

Yo lo amaba, a mi hermano.
Él, él era el más brillante,
el más dulce, el más fuerte.
Él era la prima parte
de toda mía alegría.

Entonces, en un día
de abril, nuestro Padre dijo:
"Caín, Abel, un regalo
a Aquél en lo Alto debéis
hacer, un sacrificio -
Un don de la prima parte
De todo cuanto tenéis".

Yo, primogénito Caín,
recolecté tiernos brotes,
y los frutos más brillantes,
y la yerba más fresca.

Y él, segundogénito Abel,
sacrificó el más joven,
el más fuerte, el más tierno
de todos sus animales.

Sobre el altar de nuestro Padre
posamos los sacrificios
y prendimos fuego so ellos,
Y el humo se los llevó
Hacia Aquél en lo Alto.

El sacrificio de Abel,
segundogénito, olió
dulce a Aquél en lo Alto,
y Abel fue bendecido.

Yo, primogénito Caín,
fui golpeado desde lo lejos
por una severa palabra
y una maldición, pues indigno
resultó mi sacrificio.

Miré el sacrificio de Abel,
todavía humeante,
la carne, la sangre.
Lloré, me tapé los ojos,
Oré de día y de noche.

Y cuando nuestro Padre dijo:
"El tiempo del sacrificio
ha llegado ya de nuevo".

Y Abel condujo su más joven,
su más tierno, más amado
Hacia el fuego sacrificial.

Yo no llevé mi más joven,
mi más tierno, pues sabía
que Aquél en lo Alto
De ningún modo los querría.

Y mi hermano, querido Abel,
Me dijo: "Caín, no has traído
un sacrificio, un regalo
de la prima parte de
tu alegría, para quemarlo
en la ara de Aquél en lo Alto".

Yo lloré lágrimas de amor
cuando, con mis útiles
puntiagudos, sacrifiqué
aquello que era la parte
primera de mi alegría,
Mi hermano.

Y la Sangre de Abel
cubrió el altar, y olía
dulce mientras ardía.

Pero mi Padre dijo:
"Maldito estás, Caín,
quien mataste a tu hermano.
Como yo fui expulsado,
Así lo serás tú".

Y Él me exilió
a vagar en la oscuridad,
la tierra de Nod.

Me precipité en la Oscuridad,
no vi ninguna luz
y estaba asustado.
Y solo.


(Texto extraído de "El Libro de Nod" , concretamente del capítulo titulado "La crónica de Caín")


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CUARTA TEMPORADA DE TRUE BLOOD





Ya podemos dormir tranquilos sabiendo que nuestra serie favorita de vampiros trueblood tendrá cuarta temporada... El primer capítulo de la cuarta temporada, titulado “She’s Not There”, se estrenará el 12 de junio de 2011 en la cadena HBO. ¡¡¡Tomaaaaaa!!!

Alan Ball, realizó una entrevista para Buzzy Multimedia en la que anuncia que habrá cuarta temporada. La producción de ésta comenzará a principios del próximo año cara a estrenar la cuarta temporada en verano de 2011. Como veis HBO tiene una gran confianza en esta serie dado que es un fenómeno que le ha dado sus mejores datos de audiencia en mucho tiempo y los de este año también son de record.

En la entrevista, habla de la relación entre los libros y la serie. A continuación os dejamos las partes más interesantes:

- ¿Qué considera A.Ball más importante para preservar en la serie de los libros?:
A.B: “La historia principal es la misma. Divergimos sobre todo en los personajes secundarios. Los libros cuentan la historia de Sookie, qué le pasa. Otros personajes desaparecen si no están en una escena con ella. Por eso hemos hecho diferentes las tramas para Tara y Lafayette, pero hemos tratado de ceñirnos al verdadero espíritu del mundo de Sookie. ”

- ¿Los episodios son más afilados que la prosa de Harris?:
A.B: “Es un poco más violento. Los libros son violentos, pero una cosa es leerlo, y otra verlo. ” Hasta ahora, añade, HBO no se ha opuesto a lo que ha aparecido en la serie. ” Nunca se ha dado una situación donde ellos hayan dicho, ‘ No puedes enseñar esto.’ Obviamente, hay mucho sexo en la serie, pero nunca va a llegar a ser pornográfica. Nunca he tenido una situación donde la televisión se haya quejado. Pero estoy seguro de que si hiciera algo gráficamente pornográfico, ellos dirían, ‘¡Wow, wow, wow! ¿qué estás haciendo?’

- A medida que True Blood continúe...:
A.B: "Creo que vamos a usar siempre los libros como base, pero no veo cómo a medida que el tiempo continúa, no voy a alejarme de ellos un poquito más en cada temporada. No sé. Empezamos a trabajar en la tercera temporada, y realmente nos atenemos a los libros, al principio al menos. ”

- ¿Algo que Ball nos pueda decir sobre la cuarta temporada?
A.B: ”La cuarta temporada será muy importante para el desarrollo del personaje de Eric, según los libros...”.

A.Ball se mostró muy feliz por la posibilidad de continuar trabajando con estas personas, destacando que este es el trabajo más divertido que ha realizado.

Fuente:
TRUE BLOOD ONLINE




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Odio este pueblo...






¡Sed! ¡Tengo sed! ¿Por qué en este maldito pueblo no hay nadie que tenga una sangre limpia y fresca? Todos son viejos pueblerinos llenos de enfermedades…
Creo que ha llegado la hora de volver a la gran ciudad, esto de 
esconderse en pequeños pueblos, no tiene el menor sentido. 

Echo de menos las fiestas, las reuniones, y los dulces sabores que siempre podía encontrar. Aquello sí que era una buena vida, digo, muerte.
 He pasado noches espectaculares en buena compañía, por eso nunca eché de menos a mi sire, pero ahora… ahora necesitaría su sabiduría para que me ayudase a sobrevivir.
Decidido. 

Vuelvo a la capital, pero no a mi ciudad natal, iré a otra, un lugar donde nadie me conozca, donde yo tampoco conozca a nadie… me apetece descubrir por mí misma, hasta dónde llegan mis habilidades cainitas.


Autora: Samantha Alucard





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Mi problema con la bebida (3/9)



En el fragmento que os traigo hoy de Vampiro, La Mascarada, está la frase que tengo al principio de mi blog. Seguro que la identificáis enseguida.

En realidad, lo esencial del asunto es que beber sangre no sólo me permite perpetuar mi existencia, sino que me procura una sensación distinta a cualquier cosa que pueda ofrecer este mundo. ¿Cómo es? Querida, las palabras no pueden describirlo. Imagina beber el más exquisito champán y la sensación del coito más sensual que hayas tenido, súmale el éxtasis del fumador de opio al darle la primera calada a la pipa, y puede que empieces a hacerte una mínima, infinitesimal idea de lo que se siente al beber la sangre del ganado… disculpa, de un ser humano vivo.

Los drogadictos modernos mentirán, robarán y matarán por sus pequeños viajes al Cielo: el mío es mejor, y además me hace inmortal. ¿Puedes imaginar lo que haría para saciar esa hambre? No te molestes en hablar de posibilidades; la verdad es peor de lo que puedas pensar. Y se me considera un caballero entre los de mi especie.

Ahora hazte una idea, si puedes, de algunos de mis parientes, los que no son tan educados como yo.
 Son capaces de cometer (y cometen) actos en los que prefiero no pensar.

Y aquí estás, pobre mortal, descubriendo lo frágil que es tu existencia.

¿Empiezas a asustarte? Deberías.

(Fragmento extraído de Vampiro, La Mascarada)




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Comienzos (2/9)



Supongo que deberíamos empezar por lo básico. En efecto, soy un vampiro, llevado a tal estado de la existencia en el Año de Nuestro Señor de 1796 por una mujer que me fue presentada como, comillas, “dama de la noche”. El caballero que nos presentó (uno de sus sirvientes, según descubrí más tarde) tenía un extraño sentido del humor.

Pero me estoy desviando. Sí, bebo sangre humana. Sin el sustento que me proporciona, me marchitaría; con ella, viviré para siempre. Exacto, para siempre. A menos que sea destruido (y destruir a uno de los Condenados no es cosa fácil, te lo puedo asegurar) los vampiros somos tan inmortales como dice la leyenda. Sólo el sol, y las emociones que engendra, nos está vedado: los vampiros podemos beber en las noches de eras incontables, podemos seguir incólumes mientras todo lo que conocemos se convierte en polvo a nuestro alrededor y es reemplazado por algo que a su vez se desmorona, y así sucesivamente…

Ah, vuelvo a salirme de la cuestión. Sangre, sí, sangre. Puedo sobrevivir con sangre de animales (casi todos podemos, menos los más viejos), pero esta dieta no es agradable. No, todos queremos beber de las mejores cosechas, pues de lo contrario pasamos todo el tiempo con un embotamiento en las tripas que nunca desaparece. Además, diría que se pone peor cuanto más hambre tienes; es probable que un vampiro que haya pasado demasiado tiempo sin alimentarse demuestre falta de autocontrol.

Hay otros indicios fisiológicos que revelan mi condición. Mi corazón no late; basta con la fuerza de mi voluntad para impulsar la sangre por el cuerpo. Mis órganos internos, por lo que sé, llevan mucho tiempo atrofiados y convertidos en simples vestigios. Pero ningún forense llegará a verlo, pues si fuese destruido me descompondría rápidamente en polvo. Mientras tanto, no me afectan molestias como la respiración, las temperaturas extremas y demás. Mi piel está siempre fría, a menos que desee calentarla. Pero eso cuesta un cierto esfuerzo de voluntad y gastar sangre valiosa. La comida corriente me es repulsiva y no aguantaría más de unos segundos en lo que queda de mi estómago. Incluso con la eternidad extendiéndose ante mí, querida, tengo cosas mejores que hacer con mi tiempo que inclinarme sobre la taza del inodoro para vomitar cenizas y bocados sin digerir.

En términos legos, ya no soy humano. A todos los efectos soy simplemente un cadáver andante que se alimenta de sangre, idéntico a cualquier ocupante de una morgue salvo por el hecho de que me muevo. Reservo las delicadezas como calentar mi piel y parpadear para cuando estoy en compañía, como la tuya.

Dame las gracias, querida. Mantenerme con este fresco aspecto de rosa para ti me está constando más de lo que imaginas.

Ah, volvemos a la investigación de sangre, el acto definitorio, si lo hubiese, de mi existencia. Sí, me temo que es una necesidad, aunque puedes dejar viva a la presa. Todo lo que hace falta es un poco de autocontrol y un pequeño esfuerzo para cerrar la herida… y no, no todos bebemos del cuello. Otro cliché que puedes borrar de tu lista. Pero el problema de dejar viva a tu presa es que, a menos que tengas ciertas… protecciones, recuerda lo ocurrido. Estas violaciones de la Mascarada no están bien vistas por los poderes fácticos entre los vampiros. Con frecuencia, limitarse a matar en lo más sencillo.

Fragmento extraído de: Vampiro: La Mascarada




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Sólo pienso en alimentarme




Estaba sentado en la cima de un edificio en una zona abandonada. Siempre estoy aquí cuando el sol matiza, ese extraño color del sol matizando hace que me dé… sed; por eso los mortales que habitaban en esta zona ya no están, porque yo tomé sus patéticas, miserables y deliciosas… vidas; no dejé que ninguno se convirtiera en inmortal, porque no tenían la fuerza que se necesita para convertirse en un ser inmortal, en un vampiro, sería una pérdida de tiempo si dejaba que se transformaran, solo morirían en el intento. 

Un sonido me sacó de mis recuerdos, era mi celular, tenía un mensaje 
de Rachel, esa mortal estúpida y frágil, piensa que yo la amo, solamente porque me he acostado con ella un par de veces, que equivocada está. Quería que fuera al lugar donde nos conocimos, una zona donde se observa la ciudad. 
Llegué a ese lugar, ahí estaba Rachel, ella sabe que soy un vampiro. Sé que hoy me va a pedir que la convierta en uno; porque es eso lo que los humanos quieren, la inmortalidad, la belleza eterna, el secreto de la humanidad.
La luna estaba llena, tenía un resplandor sangriento.

-Ryan, necesito hablar contigo -dijo ella mientras me daba un beso.

-¿Qué quieres? -pregunté y la aparte de mí.-Quiero estar contigo, quiero ser inmortal -sabía que me lo iba a pedir.

-¿Qué te hace pensar que te convertiría en un vampiro? 

-Porque tú me amas y yo te amo, quiero estar contigo por el resto de la eternidad.

-¿Yo te amo? No sabía que te amase -dije con sarcasmo. 

-Sí, tú me amas.


-No seas estúpida Rachel, soy un vampiro no tengo amor.

-Pero yo quiero estar contigo. 

-Eres muy frágil, tu cuerpo no soportaría la transformación.
 

-Pero yo te amo…


-No seas ilusa, solo te tengo por placer. 

-Por favor Ryan transfórmame para estar contigo -empezó a llorar, que patética.


-¿Realmente quieres que te transforme?


- … -ella asintió.Me acerqué a ella - Recuerda que sólo soy un vampiro que piensa… - le susurré al oído, mientras quitaba el cabello que cubría su fino cuello- en alimentarse –clavé mis colmillos sin piedad en su cuello, sólo se escuchó, a la luz sangrienta de la luna, su muerte. Bebí toda su sangre, la solté y cayó al duro suelo su cuerpo muerto.

Contemplé su cuerpo sin vida, que patética era, pensar que yo la amaba, que ilusa. 

Miré la luna y después vi la ciudad, tan brillante, con tantos humanos llenos de sangre, tendré que buscar a otro humano para tratar de saciar mi sed. La sed de un vampiro no se puede saciar por completo, ni bebiendo la sangre de todos los humanos acabaría la sed de un Vampiro.
 

Miré por última vez el cuerpo frío, sin vida, de Rachel y seguí con mi camino a la ciudad.
 

Después de todo, sólo soy un vampiro, un ser monstruoso, un ser de tinieblas que sólo piensa en alimentarse.

Escrito por: Itami Thorn





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Ángel insurrecto





Es...por quien vivo y por quien muero
cada noche hasta el alba maldito,
es...mi ángel insurrecto
el peldaño al eterno cielo
mi ultimo resquicio humano
mi deseo inhumano,
es...mi amanecer añorado
la lagrima que mi alma desliza
por amarme demasiado
aun siendo una criatura  maldita,
es...portadora de la piedad
donde mis ojos suplican
ser encerrado en su eternidad,  
es...mi vida
y un ultimo sueño
donde eternamente reviviré
donde olvidare mi infierno.


Autora: Arwen
Derechos reservados.





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Concurso Letras de Sangre






Buenas Lunas....!!!

Mundo de Vampiros con el animo de mantener una mayor cercanía con los escritores y nuestros seguidores hemos decidido lanzar el concurso Letras de Sangre tu puedes participar con tu escrito o ilustración.
Los relatos e imágenes ganadoras harán parte de nuestro primer libro LETRAS DE SANGRE, es valido informar que participar no tiene ningún costo si deseas saber mas puedes leer las bases del concurso a continuación

Bases del concurso

1. El plazo de presentaciòn de las obras se establece del 10 de Febrero del 2011 al 10 de marzo de 2011.

2. Se podrán presentar relatos con una extensiòn màxima de 7 hojas, la temàtica de las obras queda a libre elección de cada uno de los autores.

3. Se solicita ortografía correcta.

4. Los escritos seleccionados se darán a conocer el 20 de Marzo fecha en la que se iniciarà la selecciòn de las obras que ilustraran el libro.

5. El plazo de presentación de las ilustraciones sera desde el 20 de Marzo hasta el 20 de Abril del presente año

6. El libro serà publicado el 22 de Mayo de 2011.

7. Los escritos deberán ser enviados a nuestro email mundodevampiros@hotmail.com con el asunto concursos Letras de Sangre

8. Todas las obras participantes deberán estar registradas en http://www.safecreative.org/ , dejando asì clara constancia de su autorìa original.

9. La inscripciòn y participaciòn en este concurso, acredita la total aceptación y conformidad de las bases.


Bases cambiadas a petición de algunos usuario que se sintieron ofendidos por ellas









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La Musica de los Vampiros


 
Un grupo de vampiros llega a una taberna de Nueva Orlèans;
su líder deja embarazada a una chica, quien morirá al dar a luz.
El bebé es adoptado por una familia normal, y al llegar a la adolescencia
emprende un viaje con su mejor amigo, pasando por sexo, rock y alcohol,
para conocer el origen de sus extraños sueños y sentimientos.
 
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Feliz Año 2011




Lamento la tardanza pero me encotraba de viaje, Mundo de Vampiros les desea a todos un sangriento 2011, esperamos logren todos sus objetivos, aprovechamos esta oportunidad para agradacer a todos por preferinos entre otros blog
 




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Lo he vuelto ha hacer



Lo había vuelto a hacer.


Estaba en una casa conocida, la casa que llevaba habitando los últimos siete meses. Era Navidad, y se notaba en los adornos. En el salón, donde estaba, había un bonito árbol sintético adornado con luces brillantes que se encendían a una hora marcada por un temporizador. Además, tenía cintas brillantes alrededor y este año la familia había comprado nieve sintética para adornarlo más aún. Los colorines rojo, azul y amarillo daban un color acogedor a la casa. La mesa estaba repleta con dulces y pastelillos variados además de otras cosas para picar. El turrón no faltaba, desde luego. Los adornos Navideños estaban por toda la casa, caras y figuras de Papa Noel, figuras de arbolillos, bolas de aguinaldo por todos sitios e incluso un dibujo que el pequeño de la casa había dibujado en clase. Todos los muebles estaban adornados con algún detalle. Además, en el aparato de música habían puesto un CD de villancicos, comprado tiempo atrás, pero que cada año sacaban de la caja de los trastos navideños y volvían a poner para hacer más agradable el estar en la casa.

Todo parecía perfecto, más no lo era. El CD estada en el aparato de música, pero éste estaba parado y, salvo un espeso goteo, el silencio reinaba en el hogar. La comida de la mesa no sería probada por nadie, las figuras eran un recuerdo triste de la época en que estaban, y el dibujo del pequeño Mickey tenía un manchón que cubría la figura de Papa Noel, cargado de regalos, en su carro tirado por Rudolf. Mickey no había conseguido, si bien lo había intentado, un color que reluciera para la nariz de Rudolf. Pero ahora la sangre que empapaba el dibujo la hacía brillar de tal forma, que eclipsaba los ojos apagados y muertos de Mickey.

Las sillas estaban tiradas por el piso, igual que los cuerpos de la familia. La mesa se había librado debido a que estaba junto a la pared. Normalmente se colocaba en el centro del salón, pero debido al ajetreo de esa noche,

Lisa había decidido apartarla para tener más espacio, además, así no la moverían Mickey y Angie al ir a coger pasteles y dulces. Ahora Angie, de tres años, y el cuerpo de su hermano de cinco estaban tirados en el piso.

Lisa estaba en la puerta del salón, con la cabeza aplastada contra el marco y su preciosa cabellera rubia manchada de sangre, y Paul, el padre, estaba enfrente de la misma con el pecho abierto en canal.

Él estaba sentado en la única silla que quedaba en pié, al lado de la ventana que daba a la calle. Entre las manos tenía la cabeza de Mickey, cuyo goteo era el único sonido del interior de la casa, y la miraba con una mezcla de pena y furia mientras la peinaba con la mano. Pena por lo que había hecho, furia porque estaba mirando a su fracaso y este le devolvía la mirada desde los ojos muertos del niño.

Siete meses antes había llegado a la ciudad. Acababa de marcharse de Nueva York, de donde tenía buenos recuerdos empañados todos por el brusco final de su estancia en la ciudad. Llegaba con la esperanza de encontrar un nuevo hogar, y lo había encontrado en los barrios residenciales.

La primera noche que los vio estaban llegando a la casa. Parecía que llegaban de una fiesta, la pequeña Angie estaba dormida en los brazos de su madre, y si bien Mickey estaba despierto, se hacía el dormido para que su padre lo llevase hasta su cama. Cuando todos hubieron entrado en la casa, él se acercó. Estuvo espiándoles, vio a Paul y a Lisa subir las escaleras, bajar de nuevo sin los niños, besarse y sonreírse como si estuvieran de noviazgo…

Lisa parecía encantada con la vida de casada, y Paul también, aunque algo cansado. Ya entonces lo había visto, pero cerró los ojos. Suponía que Lisa también, o eso o estaba tan bien que no lo notaba.

A partir de entonces estuvo espiándoles todas las noches. Se coló en la casa, cosa no muy difícil cuando eras un Condenado de su estirpe. Se buscó un lugar dentro donde poder dormir durante el día, el sótano estaba bien ya que Paul apenas tenía tiempo o ganas de trabajar con las herramientas que guardaba allí, y por las noches salía de su escondrijo para interesarse por la vida de su familia.

Así los consideraba, su familia. Se pasaba las noches mirando a Angie y a Mickey embobado, buscaba cualquier cosa que perdían y lo dejaba en sitios visibles (Mickey decía que había un duende que cuidaba de sus cosas), gozaba cuando Lisa y Paul se ponían románticos, e incluso llegó a rebuscar entre las fotos de familia y a tratar de imaginar cómo fue esa época de su vida. Lisa tenía la costumbre de cerrar todas las puertas de la casa, excepto los de los dormitorios y el cuarto de baño, cuando salían todos juntos o era de noche. Aquello dificultaba un poco sus paseos nocturnos, pero debido a que no solía pasear más que por los cuartos y su habilidad para deslizarse por cualquier parte no solía ser mucho problema. Cuando tenía que alimentarse, siempre procuraba hacerlo de manera que hiciera el menor daño posible a cada uno. Y si bien alguna vez habían estado algo enfermos por su culpa, siempre había sido algo leve. Cualquiera que hubiera tratado de hacerles daño tendría que pasar por encima suyo.

Todo fue bien durante cinco meses, después empezaron los problemas. A pesar de todo, no vinieron de fuera, sino de dentro. Paul apenas intentaba estar con la familia y parecía tener todo el tiempo ocupado con su trabajo, y Lisa empezó a bajar de su nube para darse cuenta de que algo no iba bien. Los niños vivían en su mundo, demasiado pequeños tal vez para darse cuenta de algo. Paul llegaba cada vez más tarde, y al cabo de un mes, Lisa empezó a dejar de esperarle despierta. Al sexto mes, Paul empezó a pasar algunas noches fuera. A la semana de hacerlo él le siguió, aprovechando que había ido a cenar a la casa, al parecer para tratar de que los niños le vieran en ella. Cuando Paul arrancó, él ya estaba dentro del coche. Cuando aparcó y salió, él salió también. Paul se asustó al ver salir de su coche un murciélago, pero luego se atusó el cabello castaño, rebuscó dentro por si había algún otro bicho, y dejó el coche aparcado para dirigirse a un edificio de apartamentos.

Estaban lejos de la zona residencial desde luego, y no parecía que en el edificio fuera el sitio donde iba a trabajar un abogado. Paul entró en el edificio y directamente se fue a un apartamento concreto, ya había estado antes. Por lo que pudo ver, una mujer en camisón le abrió la puerta y le dejó pasar sin decir nada. Podía haber entrado en la habitación, pero no lo hizo. Esperó y esperó hasta que, dos horas y media más tarde, Paul salió y se dirigió al coche. Sintió deseos de haber entrado en el lugar, de haberle echado en cara el daño que le hacía a su esposa, del daño que estaba haciéndole a sus hijos. Y del daño que le hacía a él. Era su familia, hubiera hecho cualquier cosa por ellos, por protegerlos, y él pagaba a su fiel esposa de esa manera. No, no lo iba a permitir.

No permitiría que destruyese todo lo que tenía solo por aquella ramera. Si la eliminaba, eliminaría el problema. Ella se había buscado el problema, liándose con un hombre casado. Se había acercado a la puerta y tocó de manera rápida y fuerte. Notaba la Bestia gruñendo, pidiéndole que destrozase la puerta sin necesidad de interludios.

Aunque pedía sangre, no era la necesidad, se había alimentado la noche antes, era la ira lo que la impulsaba, y con ella a él. Mientras esperaba pensaba en lo que perdería si no hacía algo, tratando de auto convencerse, debía de expulsarla de allí. Cuando ella abrió la puerta, manteniendo cautelosamente la cadenilla puesta en la puerta, la miró fijamente. Tenía puesto el mismo camisón que le había visto cuando Paul entró, era una mujer pequeña, voluptuosa y de pelo negro. De hecho, no era casi una mujer, debía de tener 19 años como mucho. Se lo quedó mirando y preguntó quién era. Cuando le dijo que le abriese la puerta, la chica se quedó quieta un instante, arqueando una ceja, y luego se dispuso a cerrar la puerta.

Entonces él volvió a hablar alzando la voz y el tono – “Abre” – y ella no pudo hacer más que lo que le dijo, fechando la puerta y quitando la cadenilla antes de abrirla de nuevo. Ella se quedó extrañada, preguntándose por que le había abierto a ese extraño. El piso era pequeño y no parecía desordenado, en una silla podía ver una chaqueta de instituto. Era eso por lo que Paul estaba dejando de lado a la familia, por una puta universitaria. Ella se echó a correr hacia una habitación, pero él fue más rápido. Al cruzar una puerta la agarró por el cuello y la empujó contra una pequeña mesa de la habitación contigua, golpeándose la cabeza y quedando inconsciente. Además, empezó a sangrar por el golpe con la mesilla. Luego miró la habitación, era el dormitorio. Al parecer había ido a encerrarse en el, probablemente para tratar de llamar a la policía desde el teléfono que tenía en la mesilla de noche.

Se quedó dudando unos instantes, pensando que hacer, hasta que finalmente había optado por hacer lo mejor para su familia. Lo quisiera Paul o no, la familia permanecería unida.

A ella la cogió y la llevó hasta el pequeño baño. Una vez allí, le metió la cabeza en la ducha y la asfixió tapándole la boca y la nariz. Ella al principio se movió poco. Luego respondió y despertó, tratando de gritar y dándole patadas para zafarse, pero su fuerza era demasiado grande y se había apoyado bien encima suya. Había recurrido a los pensamientos de su familia entonces, para hacerlo menos difícil. No era un asesino después de todo, o eso le gustaba pensar. A pesar de ello, no pudo apartar la mirada. Aún recordaba la mirada de la chica, terriblemente asustada, tratando de forcejear. Apenas le había dado tiempo a derramar unas lágrimas antes de morir.

Después la dejó ahí para que la sangre cayese por el desagüe. Había cogido la ropa de la chica, así como gran parte de sus cosas (que no eran muchas), y las había metido en varias bolsas de basura. Luego bajó a la calle y las tiró en sitios separados. El camión llegaría por la mañana y se llevaría todo.

Cuando había acabado, solo quedaba el cuerpo, unas mantas y el poco dinero que tenía. Dejaría algo en el piso, como pago, así el dueño no diría nada. El resto igual le servía más adelante. Luego cogió el cuerpo de la chica - pensaba que tal vez pudiera colocarlo de manera que pudiese meterlo en la bolsa- pero había tardado demasiado.

Tuvo que cortarlo en pedazos -no era la primera vez que hacía algo parecido, ya lo había hecho en una ocasión, pero esta era la primera que lo hacía él solo. En aquella ocasión, había sido con aquel que le había convertido en lo que era. Esa primera vez, se horrorizó no solo por el hecho, sino también por la calmada frialdad con que su sire llevaba a cabo el acto. Aquello le llevó tiempo, la sangre empezó a correr al mismo tiempo que él empezó a notar a la bestia presionarle. De repente lo vio todo rojo, todo era sangre. No pensaba con claridad… Se obligó a mover la cabeza, a mirar hacia arriba, a las paredes. Tuvo que estar un rato antes de que pudiese notar que lo que veía era blanco, estaba mirando al techo, con la cabeza ladeada. Entonces pudo retomar de nuevo su faena.

Cada poco tiempo tenía que volver a quitar la vista para poder pensar con claridad.

Acabó antes de que se le hiciera tarde y guardó los pedazos en una bolsa grande. Después, utilizando la cochambrosa escalera de incendios, salió a la calle con la bolsa a cuestas. Una vez fuera, y habiéndose deshecho de la bolsa en el alcantarillado, le resultó agradable el paseo nocturno. Con suerte, las ratas darían cuenta del cadáver y no tendría que preocuparse cuando encontrasen lo que pudiera quedar.

Esa noche lo había visto todo claro, lo había arreglado todo él solo. Había mantenido a su familia unida, y si bien guardaba alguna duda sobre el futuro comportamiento de Paul, lo acalló diciéndose que cuando viese que su amante se había marchado sin más, volvería en sí al respecto de cuidar de los suyos.

La cafetería estaba casi vacía. La gente solía estar a esas horas en su casa, con sus familias o amigos, pero siempre había alguien de camino, sin familia o amigos a los que visitar… o sin querer hacerlo.

Ese era el caso de Paul. Estaba en la mesa al lado de la ventana con su café humeante y su chaleco marrón apagado, húmedo por el frió de la calle. No llamaba mucho la atención en el local, una pequeña cafetería de una gasolinera con los mismos adornos de todos los años que indicaban que era Navidad, y solo su edad y el que no fuera obeso le diferenciaba de los otros dos clientes del local, un par de camioneros cincuentones. Su pelo rubio estaba revuelto y parecía preocupado. De hecho llevaba así las últimas tres semanas, tal vez pensando en su futuro, y en el de su mujer y sus hijos. Después de que su amante desapareciese sin más, y que él se viera incapaz de encontrarla, había seguido saliendo de casa por las noches. Al principio volvía al piso de esta, pero luego empezó a vagar sin más.

Él lo había seguido durante esas últimas noches, había supuesto que al principio seguiría saliendo, pero pensó que una vez se percatase de que ella no iba a volver simplemente volvería a casa a su vida normal. Ahora veía su error, Paul se distanciaba de la familia, pero no era solo culpa de aquella universitaria, sino también de Paul.

Fuera lo que fuese lo que le preocupaba, estaba dañando a la familia, a su familia. Esa noche había decidido terminar con el problema, lo averiguaría de boca del propio Paul o, si era él el problema, se desharía del mismo.

En eso último no había pensado demasiado, quería pensar que se trataba de algún problema económico, o de cualquier otro tipo, pero si tenía que eliminarlo y ocupar su lugar, lo haría. ¿Eso buscaba, ocupar su lugar? No, se dijo. Si pasaba algo sería culpa del propio Paul, como lo había sido la muerte de aquella chica. Al final decidió dejar de darle vueltas fuera de la cafetería y entrar.

Al principio Paul ni reparó en él, se pidió un café, pagó y se acercó a su misma mesa. Hasta que no dejó su tasa en la mesa Paul no levantó la mirada de su café.

- ¿Está ocupado? –

Paul se lo quedó mirando un instante, pero luego hizo un gesto negativo con la cabeza y volvió a centrarse en su café preparándose para bebérselo y marcharse antes de que pudiera empezar una conversación. A pesar de todo, una vez empezó a hablar de cosas insustanciales (el tiempo, el café, los últimos delitos en la zona) se le hizo difícil no compartir su opinión con él.

Al poco rato de la conversación salió el tema de la familia. Paul dijo que su mujer se había preocupado últimamente por su tardanza en llegar a casa, debido a la delincuencia, y él preguntó que si tenía familia que estaba haciendo allí en esa noche. Paul se quedó pensativo, él pensaba que lo había conseguido, Paul se daría cuenta de lo que estaba haciendo volvería a casa y todo volvería a ser como hace unos meses.

Entonces Paul se giró, levantó la mirada hacia la barra, y dijo en voz baja:

- Estoy pensando en separarme. –

Él había pensado que lo estaba haciendo bien hasta el momento, estaba nervioso, pero conseguía evitar que se le notase. Se había pensado muy bien cómo encarar el tema de manera que no se le notara demasiado el interés sobre él, y de repente todos sus esquemas se caían y no importaban. La posibilidad en que no había querido pensar había estallado delante de él sin más, sin que pudiera evitarlo. ¿Cómo podía Paul decir que pensaba dejar a Lisa? ¿Cómo podía dejarla después de lo que ella había hecho y hacía por él y los niños? ¿Acaso había pensado en ellos siquiera?

Paul había seguido hablando, pero él ya no se estaba enterando de lo que decía. Los pensamientos se le agolpaban y solo pensaba en que tenía que ser un error, que después de todo no podía pasar eso, y que era todo culpa de Paul.

- ¿Cómo puedes hacerle esto a Lisa? –

La pregunta le salió sin más, con voz ronca y baja, y pareció sorprenderse tanto él como Paul al escucharla.

Paul se levantó de la mesa, se le quedó mirando y le preguntó quién era, el intentó explicarse y acusarle a la vez, pero solo le salían balbuceos. Paul le preguntó que si estaba trabajando para Lisa al tiempo que elevaba la voz y empezaba a marcharse del local. Al intentar seguirle, uno de los dos cincuentones se le puso delante, cortándole el paso. Parecía estar diciéndole que se calmase, pero él estaba llamando a gritos a Paul que se marchaba y, al ver que le impedía llegar hasta este, le empujó tirándole encima de una de las mesas. El otro tipo de la barra fue a ayudar a su compañero mientras él salía a toda prisa, pero Paul ya había arrancado y no había podido detenerlo.

Después de alzar el vuelo, llegar a la casa antes que Paul fue fácil. Al llegar las luces estaban apagadas, así que Lisa y los chicos debían de haberse acostado. Al entrar sin hacer ruido la casa le pareció rara, pero no tenía tiempo de pensar en ello, debía pensar que decirle o hacer con Paul antes de que llegase y pusiera fin a todo lo que había sido su vida aquí. Tal vez eso era, todo eso se estaba acabando. No, se dijo, pondría fin a la vida de Paul antes de que este acabase con su familia. Él se encargaría luego de cuidar de Lisa y los niños. Sería difícil, pero podía hacer desaparecer a Paul, ya lo había hecho con aquella desgraciada universitaria. Si, cuando llegase, lo esperaría en la cocina, luego acabaría con él antes de que pudiera hacer ruido alguno y se lo llevaría de allí. Lisa ya empezaba a notar algo después de todo, seguro que imaginaba que había otra.

Cuando un coche aparcó en frente de la casa, él se preparó. Estaba dispuesto a acabar con el problema de una vez, esta vez sí que lo solucionaría todo. Cuando entró en la casa, se preparó para utilizar toda su fuerza en un solo golpe. Paul abrió la puerta, entró y cerró detrás de él algo molesto, aunque sin dar el golpe que, por un momento, temió que pudiese despertar a Lisa. Él estaba oculto dentro de un pequeño armario que tenían en la entrada, de manera que cuando Paul se fue directo al salón para subir desde allí a su habitación, quedó de espaldas a su asesino. No tenía intención de dejarle cruzar la puerta siquiera, pero algo en el último momento le dijo que había algo mal, algo en la casa.

Cuando Paul cogió la puerta, él dudó dándole tiempo a abrirla. Entonces justo cuando levantó la mano para acabar todo de una vez, se encendió la luz contigua. No había sido Paul, que se sobresaltó casi tanto como él, sino Lisa y los niños que estaban diciendo “Feliz Navidad” en el salón. Mickey y Angie se acercaron a su padre y le abrazaron agarrándole de las perneras del pantalón. Lisa en cambio se quedó extrañada mirándole a él. Paul sonrió a los niños, pero luego miró más serio a Lisa. Él no sabía dónde meterse, y cuando Paul se dio cuenta de que Lisa miraba detrás de él y se giró, y fuera de sí empezó a gritarle a él y a Lisa. Angie y Mickey se fueron con Lisa que los llamaba, pero él no se estaba enterando de lo que le estaba diciendo.

Todo había acabado, su error de esa noche le estaba costando su familia. ¿Cómo había llegado a esto? ¿Era culpa suya? No, él había hecho todo lo posible por que todo fuera bien en la familia, la familia que Paul se esforzaba en romper. ¿Era eso, culpa de Paul? ¿Debió acabar con él semanas antes? Ahora lo estaba estropeando todo, acusaba a Lisa, asustaba a los niños y le estaba empujando. No sabía que decir, los niños empezaron a llorar, Lisa decía que no le conocía y Paul le estaba insultando y volvía a empujarle…

Sangre, al final todo lo que le quedaba era sangre. Un enorme charco de sangre.

Lo había vuelto a hacer. Igual que la otra vez en Nueva York, aunque en esa ocasión, fuera culpa de otros.

Esta vez no estaba seguro de por qué había sido. Soltó la cabeza de Mickey que resbaló de sus manos y cayó con un sonido húmedo al piso, y miró a la calle por la ventana. Su reflejo le devolvía la mirada, el reflejo tenue que siempre aparece en los cristales, aunque ahora difícilmente podía empañarlos con su aliento o respiración. El coche de Paul seguía ahí quieto, las llaves estaban en el piso, las soltó en algún momento durante la pelea, “masacre más bien” pensó. Tal vez debería utilizarlas para marcharse de la ciudad, si otros se enteraban de lo sucedido podría meterse en problemas.

Pero no había sido su culpa, había hecho todo lo posible por que todo fuera bien, aunque a ellos de poco consuelo les valía ahora. La culpa había sido de Paul, pero había algo más, era también su culpa. Su culpa por no eliminar el verdadero problema antes. El verdadero problema era Paul, si no hubiera sido tan débil lo hubiera visto venir, podría haber ocupado su sitio sin muchos problemas una vez lo hubiera hecho desaparecer. Si lo hubiera hecho así, tal vez Lisa, Mickey y Angie estuvieran vivos. Se relajó un poco pensando en cómo podía haber sido aquello. Luego se levantó de la silla, recogió las llaves del coche, dio un beso de despedida a Lisa, Mickey y Angie y salió de la casa hacia el coche. Se secó la sangre de las manos en su chaqueta marrón, abrió la puerta y entró.

Una vez llegase a la salida de la ciudad, tal vez se le ocurriría hacia donde ir…







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