Buhos, Lechuzas, Sapos Y Brujas.
Demonios Maléficos Y Diablos, Espíritus De Las Nevadas Vegas.
Cuervos, Salamandras Y Meigas, Hechizos De Las Curanderas.
Podridas Cañas Agujereadas, Hogar De Gusanos Y De Alimañas.
Fuego De Las Almas En Pena, Mal De Ojo, Negros Hechizos, Olor De Los Muertos, Truenos Y Rayos.
Ladrido Del Perro, Anuncio De La Muerte; Hocico Del Sátiro Y Pie Del Conejo.
Pecadora Lengua De La Mala Mujer Casada Con Un Hombre Viejo.
Infierno
De Satán Y Belcebú, Fuego De Los Cadáveres En Llamas, Cuerpos Mutilados
De Los Indecentes, Pedos De Los Infernales Culos, Mugido De La Mar
Embravecida.
Vientre Inútil De La Mujer Soltera, Maullar De Los Gatos En Celo, Pelo Malo Y Sucio De La Cabra Mal Parida.
Con
Este Cazo Levantaré Las Llamas De Este Fuego Que Se Asemeja Al Del
Infierno, Y Huirán Las Brujas A Caballo De Sus Escobas, Yéndose A Bañar A
La Playa De Las Arenas Gordas.
¡oíd, Oíd! Los Rugidos Que Dan Las Que No Pueden Dejar De Quemarse En El Aguardiente Quedando Así Purificadas.
Y Cuando Este Brebaje Baje Por Nuestras Gargantas, Quedaremos Libres De Los Males De Nuestra Alma Y De Todo Embrujamiento.
Fuerzas
Del Aire, Tierra, Mar Y Fuego, A Vosotros Hago Esta Llamada: Si Es
Verdad Que Tenéis Más Poder Que La Humana Gente, Aquí Y Ahora, Haced Que
Los Espíritus De Los Amigos Que Están Fuera, Participen Con Nosotros De
Esta Quemada.
A Queimada - Conxuro
La
palabra bruja se puede emplear en ambos géneros, aunque el cambio de
género conlleva connotaciones distintas y es mayormente expresado en
femenino. Etimológicamente, bruja parece derivar del íbero “bruixa” y
más claramente del gallego ‘bruxa’ (aunque la forma popular en gallego
es "meiga").
El término abarca tres conceptos distintos:
Por un lado se aplicaría a una mujer con una supuesta capacidad de poderes sobrenaturales.
Por otro, se aplicaría a aquellas mujeres versadas en hechizos o recetas mágicas.
Por
último, la iglesia católica considera además a las brujas como a
aquellas mujeres que sin poseer tales capacidades o conocimientos
participan en aquelarres. Es decir, en rituales de corte satánico.
Antes que nada, debemos concretar qué es o qué entendía la gente medieval por "bruja".
"Una
bruja es un ser humano -por lo general una mujer, pero a veces también
un hombre e incluso un niño- que se ha entregado al Diablo por medio de
un pacto o contrato, para servirle o asistirle."
La bruja, bajo ese concepto medieval, es un individuo que:
Practica maleficium,es decir, que hace daño por medios ocultos
Se ha entregado al Diablo, pasando a ser su sirviente
Es
de por sí un ser monstruoso que vuela por los aires de noche, con
propósitos malignos tales como devorar niños recién nacidos, y que se
asocia con sus semejantes en sitios salvajes y desolados.
Es
miembro de una sociedad o secta que celebra periódicamente reuniones,
llamadas sabbats o aquelarres, donde se parodia sistemáticamente a la
religión cristiana y se adora al Diablo, quien a su vez mantenía
relaciones sexuales con sus adeptos humanos.
Si
bien este es el concepto más frecuente del término "bruja", desde el
siglo XX el término ha sido reivindicado por sectas ocultistas y
religiones neopaganas, como la Wicca. Bajo estos principios la brujería
no es mala. En ella realmente no hay dioses o demonios ya que esos son
solo conceptos de la religión católica aplicados a la brujería. Además,
la brujería no tiene nada que ver con el satanismo. Cuando se confunde
con este es generalmente por dos razones:
El
satanismo utiliza el pentagrama, aunque invertido. En la brujería este
pentagrama solo significa el equilibrio entre el agua, el fuego, la
tierra, el aire y el espíritu del ser humano.
En la antigüedad se llamaron brujas o brujos a todos aquellos que renegaban de la fe Católica.
Al
contrario que los magos, las brujas están más identificadas con la
alquimia y las artes adivinatorias mientras que los magos estarían menos
perseguidos y más identificados con las artes de prestidigitación y la
sabiduría. El término brujo es minoritario.
Son
muchas las leyendas y las historias que se cuentan sobre las brujas...
verrugas horribles, escobas voladoras, gatos negros que las rondan...
hasta oscuros pactos con el Diablo!
Se
las asocia muy a menudo con maldad y con oscuridad, tal vez porque se
las sabe amigas de la luna y de la noche, y lo maligno siempre se ha
contrapuesto a la luz, a lo luminoso. Quizá solo fueron mujeres que no
adoraron a más dios que la noche o la madre Tierra (quién mejor que
ellas conocía las propiedades ocultas de las plantas, regalo de la
naturaleza a quien supiera entenderlo?). Y quizás ese paganismo tuvo un
precio demasiado alto para muchas...
En
las sociedades primitivas, la agricultura y la recolección era terreno
de las mujeres. Mientras los hombres salían a cazar, las mujeres
aprendieron, primero, a elegir, de entre los que la naturaleza les
ofrecía, los alimentos aptos de los que no lo eran. Más tarde,
aprenderían que eran capaces de "dominar" este proceso de algún modo, y
hacían crecer alimentos por sí mismas. Esto requería una mayor
observación de la tierra, de los fenómenos naturales, del clima, las
estaciones... un mayor contacto con su entorno (y esto lo seguimos
observando en las mujeres a las que luego se llamó brujas).
También,
en muchas sociedades antiguas, ha habido cierto temor a la mujer, sobre
todo por la incomprensión de algunas de sus capacidades. La mujer
engendra vida (por supuesto, tarea imposible sin un hombre) y este
mecanismo por el que un bebé nacía del cuerpo de la mujer resultó
incomprensible mucho tiempo... y ya se sabe que lo desconocido suele ser
amigo del miedo.
La creencia en la
brujería es común en numerosas culturas, y las interpretaciones del
fenómeno varían significativamente de una cultura a otra. En el
Occidente cristiano, la brujería se ha relacionado frecuentemente con la
creencia en el Diablo, especialmente durante la Edad Moderna, en que se
desató en Europa una obsesión por la brujería que desembocó en
numerosos procesos y ejecuciones de brujas (lo que se denomina "caza de
brujas"). Algunas teorías relacionan la brujería europea con antiguas
religiones paganas de la fertilidad, aunque ninguna de ellas ha podido
ser demostrada. Las brujas tienen una gran importancia en el folclore de
muchas culturas, de donde han pasado a la cultura popular.
La
Brujería era una antigua organización religiosa, con sus propios
principios, basados en la adoración, sacrificio y servicio. También
tenía su propio "clero", superiores en su posición, de acuerdo a la
cantidad de poder mágico o místico que le eran atribuidos. La Brujería
tenía sus propias reglas como religión, que tenía su origen en la
inmemorial creencia en la Magia como un recurso opuesto a los misterios
de la Naturaleza. Estas reglas fueron modificándose con el paso del
tiempo, adaptándose a los continuos cambios que se daban en la fantasía
popular.
Hay que establecer que el ritual
de las brujas antes del siglo IV era escencialmente pagano, aunque luego
con el paso de los siglos combino al Paganismo y al Cristianismo.
La
explicación a esta aparente contradicción debemos encontrarla en el
hecho de que los primeros conversos al cristianismo no renunciaron del
todo a los rituales a los que estaban acostumbrados a observar al mismo
tiempo que cambiaban sus dioses. Por ejemplo, San Agustín, quien dirigió
la conversión en Inglaterra, estableció que si esta tarea de conversión
iba a ser exitosa, no se debía interferir demasiado en las antiguas
costumbres. De hecho, trató de armonizar lo mas que pudo con sus
costumbres y las mas viejas. Los templos paganos fueron transformados en
iglesias por el mero hecho de rociarlos con agua bendita, de esa manera
los conversos no se tendrían que habituar a un nuevo ambiente. Los
sacrificios a los antiguos dioses se reemplazaron por procesiones en
honor a algún santo o mártir. Es así que aún hoy muchas festividades
cristianas coinciden con las pretéritas paganas.
Hubo
brujas que, expuestas a su nueva fe, luego rompieron esos votos y
regresaron a sus viejos dioses y a su vieja forma de adoración, pero
conservando mucho del nuevo ritual que habían aprendido. por lo tanto,
las brujas de los primeros siglos del cristianismo no solo observaban el
Sabbath, la Dedicación y el Sacramento, sino que también tenían el
Bautismo. Y sus encuentros o "
aquelarres" solo funcionaban cuando eran trece brujas, doce y un lider, como una caricatura de los doce discípulos y Cristo.
Esta
combinación de rituales no funcionó bien. De hecho estableció la
rivalidad entre las brujas y los cristianos, llevando a una lucha en la
que cada una de las partes trataba de dominar a la otra, y mientras los
cristianos pedía ayuda a los ángeles y santos en esta tarea, las brujas
optaron por los poderes de la oscuridad.
Es
por eso que por el siglo III se decía que las brujas eran " siervas del
Diablo ". Como signo de rebeldía ante el cristianismo, las brujas
renunciaron al Dios cristiano. Eran almas en rebeldía, el Anti Cristo.
Sus sentimientos adversos hacia la autoridad las hicieron imaginar algo
tan revolucionario como una inversión del Cristianismo. Una parte de sus
rituales era recitar el Padrenuestro al revés, o cambiar los
mandamientos, por ejemplo " No cometerás adulterio" por " Cometerás
adulterio".
Estas acciones de las brujas
en Inglaterra ( la Magia, los Encantamientos, el Mal de Ojo, el poder de
la Adivinación, etc ) atrajeron la atención y la preocupación de la
Iglesia, llevando a la prohibición de estos rituales ( por ejemplo, se
condenó el uso de pieles de animales, ya que supuestamente el Jefe Brujo
las usaba para dirigir los rituales, tomando el lugar de Satán con ese
atuendo).
Las supuestas brujas fueron
perseguidas durante largo tiempo, muchas veces por miedo, otras siendo
utilizadas como cabezas de turco, y en algunos momentos de crisis acusar
al vecino de brujería llegó a ser una forma rápida y eficaz de librarse
de él.
Ya Carlomagno (siglo VIII) ordenó
la muerte para quienes provocaban tempestades que estropeaban las
cosechas, hacían estéril al ganado o causaban enfermedades a otras
personas. El cómo se probaban estas acusaciones no parece muy
"científico".
Documentos religiosos
anteriores lo que condenaban era creer en brujería, y encomendaban a los
sacerdotes la misión de velar por que sus feligreses no cayeran en las
ilusiones de Satán, que era quien les hacía ver esos fenómenos
inexplicables (como creerse capaces de volar a lomos de bestias salvajes
o ver tal cosa). Esto se recoge en el Canon de Episcopi, que parece ser
del Concilio de Ancyra, siglo IV. Sin embargo, siglos más tarde, los
inquisidores optan por obviar el contenido del Canon, aduciendo que
había surgido una nueva secta de verdaderos adoradores de Satán a la que
había que combatir. Describían los encuentros nocturnos en los que se
aparecía el Diablo en forma de cabra y se llevaban a cabo rituales
demoníacos. Llamaban a perseguir a las brujas por herejes y para darles
el oportuno castigo. Estábamos a mediados del siglo XV.
Miedo
real o ficticio? Manipulado o espontáneo? Lo que sabemos es que Europa
era asolada por frecuentes epidemias de peste, lo que la situaba en una
gran crisis colectiva... la gente asustada suele necesitar un culpable, y
suele ser también fácil de manipular...
En
1484 el Papa Inocencio VIII promulga una bula, la Summis desiderantes,
en una especie de declaración de guerra abierta contra las brujas, que
instigadas por el Maligno, Enemigo de la Humanidad, asesinaban a niños
en el vientre de la madre y se daban a los excesos... Probablemente la
mención a las muertes de niños se refiera a que, debido a los
conocimientos que solían tener una parte de las mujeres sobre hierbas y
al mejor conocimiento del cuerpo femenino, ellas eran las que
practicaban los abortos cuando se daban. Y en cuanto a los excesos...
bien, para la mentalidad de la época, el que un grupo de mujeres se
reuniera por las noches para charlar, bailar bajo la luna sin pudor (se
cuenta que muchas veces bailaban desnudas) y en fin, divertirse en una
especie de comunidad femenina, no debía ser fácil de entender. Y lo que
no entendemos o no compartimos lo situamos muy rápidamente en la
frontera de excesivo, y entrando en temas religiosos, se tacha de
inmoral o pecaminoso. Tal vez mantenían además contactos sexuales entre
ellas, tal vez las alusiones al macho cabrío que aparecía sean
referencias a varones que las acompañaban a veces...
A
partir de ese momento, se designa a los dominicos Kramer y Sprenger
como inquisidores encargados de perseguir estas "depravaciones". Estos
serían los autores del Maellus maleficarum o Martillo de las maléficas
(1486). Se abría la veda para la persecución con todas sus
consecuencias, pudiendo recurrir sin problemas a las torturas con tal de
lograr confesiones... Aumenta espectacularmente el número de brujas... y
es que ante las brutales torturas, quien más quien menos confesaba lo
que le pidieran.
No era la primera vez que
los teóricos pactos con Satán daban pie a persecuciones. Ya en 1232, el
Papa Gregorio IX incluyó este aspecto en sus bulas, acusando a los
habitantes de Stedingerland, en Oldemburgo, de pactos con el Maligno que
conllevaban toda serie de rituales sexuales con zoofilia incluida,
relaciones incestuosas y homosexuales, a las que no dudaba en equiparar y
condenar. El desencadenante en este caso fue la negativa de estas
gentes a pagar el diezmo al obispo de Bremen... aunque relacionar esto
con pactos satánicos parece exagerado...
A raiz de esta paranoia religiosa, surge el famoso fenomeno de la
"Santa" Inquisición",
institucion tribunal dedicada a la supresión de la herejía. Los juicios
que se llevaban a cabo por brujería distaban mucho de ser ejemplo de
justicia. Para la acusación bastaba la sospecha, no eran necesarias
pruebas, no había opción a defensa y las confesiones o delaciones hechas
bajo tortura eran usuales y totalmente válidas. Incluso si el
sospechoso no confesaba después de ser torturado, esto se interpretaba a
veces como un signo más de lo fuerte que era la intervención del
Diablo.
Sin embargo, solía darse el caso
de que una vez apresada una bruja, aparecían muchas más en la zona... la
explicación oficial era que si el Diablo andaba cerca, poseería a
cuantas más mejor... pero las acusaciones falsas, una suerte de psicosis
colectiva o puede que incluso cierta rebeldía ante la injusticia tal
vez fueran.
Algunas voces advirtieron de
la poca fiabilidad de los procesos inquisitoriales desde dentro. Así,
Alonso Salazar y Frías, inquisidor que había tomado parte en el proceso
de Logroño de 1610, estableció al hacer la revisión del proceso que la
mayoría de las acusaciones eran falsas, y que no se había actuado
correctamente. Incluso concluyó que todo había sido un exceso de
imaginación por parte de unos y de otros, en parte motivada por los
sermones de la Iglesia. El jesuita Friedrich von Spee se pronunció en un
sentido parecido, cuando sin negar la existencia de brujas o de
intervenciones satánicas, habló de la injusticia que había comprobado en
los procesos inquisitoriales. Y otro punto de vista más fue el que
aportó el humanista Pedro de Valencia, que hablaba de los aquelarres o
reuniones de brujas como de fiestas de gente en busca del placer, todo
lo más, bacanales, y que explicaba las supuestas visiones mágicas como
ilusiones, efecto de drogas... negando toda intervención del Diablo en
ellas.
¿Cuáles eran los crímenes que
supuestamente habían cometido estas personas? En la obra "Demonomanía de
los brujos" se hace un listado de los mismos entre los que se incluyen
renegar de Dios, maldecirlo, rendir homenaje al Demonio, dedicarle
sacrificios, ofrecerle hijos antes de que nazcan, matar niños para hacer
pócimas con ellos, comer carne humana, profanar cadáveres, beber
sangre, envenenamientos, maleficios, provocar la esterilidad del ganado o
de los pastos, practicar el incesto y tener prácticas sexuales
"aberrantes", y el trato carnal con el Diablo. En algunos casos eran
acusados además del crimen de traición al Estado, puesto que
supuestamente tenían al Demonio como máxima autoridad, en vez de a su
gobierno.
.
En
la práctica, era tan difícil probar la inocencia de uno que miles de
mujeres fueron torturadas, quemadas en hogueras, ahorcadas... muy
probablemente por miedo, por rencillas personales con algún vecino, por
la psicosis colectiva, por ser "raras", o por tener una mente demasiado
abierta para la época que vivían, que las hizo sentirse y mostrarse más
libres de lo que sus contemporáneos estaban preparados para
aceptar...creo que yo mismo soy victima aun de esos males.