Entre los túmulos de eterna arena que cubren las dunas y las praderas en la tierra entre ríos.
Al norte de la aún no existente Babilonia y su trono de oro.
Al sur del imperio no nacido de los asirios y sus león destructor; el gran Arsubanipal.
Se encontraba nuestro hogar, la ciudad de ensueños y deseos, la primer ciudad donde el hombre creo sus
sueños y anhelo el poder que el Que Reina en lo Alto nos nego.
Como una sombra sobre la arena.
Como un espectro que flota en el río.
Ahí donde el mundo conoció a Kish, donde las huestes de Sargón avanzaron del norte de Acadia para
tomar el imperio.
Ahí estaba mi hogar.
Al cobijo de sus torres sobre la explanada del zigurat de Shamash el Dios Sol.
Decidimos comenzar nuestra historia.
El mundo se estremeció el mismo cielo crepitó ante nuestras...